Museo


En el espacio destinado a museo se exhiben únicamente aquéllas que presentan mayor interés o calidad y con su distribución, condicionada por el espacio y características del mismo, se pretende resumir la historia de la Institución, a través de las creaciones más singulares conservadas de su profesorado académico, al que se recuerda también mediante retratos - el pintor D. Pedro González Martínez, original de Valentín Carderera; los arquitectos D. Pedro García González, retratado al pastel por Pedro González, o D. José Fernández Sierra, pintado por José Martí y Monsó-, o gracias a las creaciones de sus alumnos más destacados -Francisco Fernández de la Oliva (El mes de octubre, Un recuerdo de Lozoya y Alrededores de Villalba) Mariano Lafuente Cortijo (Marinas), Gabriel Osmundo Gómez (¡Viva la Virgen!), Victoriano Chicote, Silvio Fernández, etc-, no faltando tampoco objetos y muebles que contribuyen a ambientar agradablemente este pequeño museo.

Las salas dedicadas a Escultura reúnen varias obras del riosecano Aurelio Rodríguez Carretero, como las tituladas Fraternidad (1884) y busto del comunero Juan Bravo (1886); Dionisio Pastor Valsero fue autor de la elegante figura titulada La vuelta de la pesca (1888); Darío Chicote es responsable de la goyesca maja titulada ¿Será aquél? (1890); el madrileño Ángel Díaz, del que se conserva su retrato pintado por Eugenio Oliva, modeló un soberbio busto de Goya (1895) así como la deliciosa figura titulada La fotografía (1900). Mariano Benlliure donó a la Academia un bellísimo y tierno retrato de su Nieto (1922) mientras que Ramón Núñez es el autor del retrato de su maestro el escultor Ramón Álvarez (1925) y José Cilleruelo de la magnífica cabeza retrato de Narciso Alonso Cortés (1947), conservándose también trabajos muy representativos de José Luis Medina, Antonio Vaquero, Lorenzo Frechilla o Luis Jaime Martínez del Río.

La sección de Música está presente gracias a diversas obras que ofrecen en su temática alusiones musicales, así la que se titula Las visitas de días (1878), propia del malogrado Isidro González García-Valladolid; El Afinador de pianos (1878), escena de género pintada por Mario Viani; o la popular composición La Hoguera grande (1904) de Pedro Anca Santarén; una original escultura de Ignacio Gallo recuerda al inolvidable violinista vallisoletano Julián Jiménez (1912) con el que convivió en París.

La Pintura, gracias al espléndido legado que hizo el pintor valenciano José Vergara (1726-1799) y a los numerosos fondos de que dispone la colección, es la sección académica mejor representada. Del primero se exponen diez lienzos, incluido su autorretrato, todos muy representativos de su estilo dieciochesco, como la Alegoría del reino de Valencia o los bocetos con historias de la vida de San Felipe Neri; también se exhibe un magnífico retrato original de Casado del Alisal, depósito del Museo Nacional de Escultura.

Tanto de los antiguos profesores como de los que fueron en su día alumnos existe un excelente muestrario de su producción. De los primeros se exhiben lienzos originales de Luciano Sánchez Santarén (El obispo D. José de los Ríos y Lamadrid), Pedro Collado (Las hormigas), Antonio Maffei (Las tenerías) o Eugenio Ramos (Gitana); de los segundos existen trabajos entre otros de distintos periodos de Eduardo García Benito (Academia), Francisco Prieto (Bailando al Santo), Joaquín Roca (Paisaje del Paular) o Anselmo Miguel Nieto (Retrato de Concha Lagos).

Dentro de la colección de cuadros entregados por los autores el día de su recepción académica se encuentran representados con diferentes obras Aurelio García Lesmes, Sinforiano del Toro, Mercedes del Val Trouillhet, Félix Cano, Adolfo Sarabia, Félix Antonio González o Santiago Estévez.



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